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Gatos, tener en cuenta

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Para tomar la decisión:

  • Viven entre 10 a 20 años, puede asumir este compromiso, aunque cam- bie la situación familiar o la situación económica.

  • Las personas con las que convives también les gustan los gatos.

  • Nuestra casa tiene su ciente espacio para que se mueva adecuadamente.

  • Si alquilamos, se aceptan gatos.

  • Estas seguro de querer preparar tu casa para incorporar las necesidades del gato.

  • Tienes un ingreso para costear sus necesidades, comida, vacunas, visitas veterinarias, piedras, rascadores.

  • Si tu trabajo te requiere todo el día, vas a poder tomarte el tiempo para llevarlo al veterinario cuando lo necesite, para jugar y estar con él.

  • Quien va a limpiar cuando vomite en el piso, la alfombra o la cama.

  • Quien lo va a cuidar en tus vacaciones.

  • Hay algún alérgico en la familia

  • Tienes niños pequeños, estas capacita- do para enseñarles el cuidado que tie- nen que tener con el gato.

  • Hay otras mascotas, podrán convivir en paz.

    Gato de pedigree o gato doméstico.

    Todo gato de raza pura debe ir acom- pañado por su pedigree, emitido por un club o cialmente reconocido ej.: FiFe, Tica, aquel gato que no tiene pedigree es considerado un gato doméstico, incluso si la persona que lo vende dice que es puro, pero no está registrado.

    El argumento más común, para no registrar un gato es “porque es mucho más barato”. Esto es absolutamente falso, aquel gato que no tiene padres y toda su ascendencia registrada, no puede ser re- gistrado en un club, es decir ese gato no puede comprobar su origen como perte- neciente a una raza. También puede ser, que esa persona haya sido excluida de su club por alguna razón, por lo que ya no puede registrar más camadas.

    Un gato doméstico; aquel que no tie- ne pedigree, es aquel que va desde el gato callejero de padres desconocidos, hasta el gato de raza mixta.

    Cualquier gato que elija, debe tener el mismo cuidado, debe permanecer con su madre hasta cumplir 12 semanas de edad, debe estar vacunado, y debe ser examinado por un veterinario, esto es algo básico que se debe exigir.

    En el caso de elegir un gato de un refugio, tenemos allí desde gatos de pura sangre hasta el gato callejero, pueden tener problemas médicos, de comportamiento, ser tímidos o simplemente gatos que su familia no quiso mas, en muchos refugios ellos tienen un tiempo para ser adopta- dos y después son sacrificados. Cuando te lleves un gato de refugio a tu casa, le das todo a un ser que fue desahuciado, él tiene muchísimo para dar y si logras su confianza tendrás un compañero único.

    Aquel que va a comprar o adoptar, un gato para compañía, lo esencial que tiene que buscar es SALUD, sea cual sea el gato, tiene que estar vacunado, testeado que sea negativo para leucemia y sida felino, que tenga un certificado de salud, y si es de alguna raza que puede padecer de alguna enfermedad genética propia de la raza, que esté testeado por ADN. Todo esto rmado por un profesional veterinario, registrado y matriculado.

    Interior o exterior

    Esta es una decisión fundamental, de la que depende la vida o la muerte de nuestro compañero, por eso hay que te- ner en claro los pro y contra de cada una.

    El gato es un depredador; esto forma parte de la información que lleva en sus genes, es parte de sus instintos, la necesidad de cazar es imposible de eliminar por más domesticación de la especie. Los peligros de vagar libremente podrían llevarlo a una muerte inevitable, como los accidentes automovilísticos, el envenenamiento, ataque de perros de los vecinos, u otros animales, las enfermedades mortales tales como leucemia y sida felina, que se transmiten por agresiones entre gatos o relaciones sexuales, debemos pensar en nuestros vecinos, que a muchos no le gustan los gatos, o no están dispuestos a tolerar sus visitas.

    El gato que vive en interior está mu- cho más protegido, pero debemos tener en cuenta que también existen peligros. Ellos necesitan del aire y la posibilidad de disfrutar del mundo exterior, por eso debemos proteger los balcones y las ventanas con redes para que ellos puedan disfrutarlos sin riesgos. Podemos llevarlos al exterior con un arnés destinado para gatos, este entrenamiento debe comenzar desde muy pequeños, comenzando con minutos en nuestra casa. Cuando lo acepte es momento de poner la correa y comenzar a caminar por la casa con él, por ultimo salir, el no dará pasos la primera salida pero la curiosidad hará que aprecie las caminatas.

    Si decidimos que el entorno es seguro y que el gato puede salir al exterior, debemos tener en cuenta que esté castrado, no solo por las enfermedades mortales de las que puede contagiarse por relaciones sexuales o agresiones, sino también para evitar la preñez no deseada y el marcaje. Es importante que tenga un microchip, que no tenga las garras cortadas, lo necesitará si tiene que treparse a un árbol para salvarse si tiene miedo.

    Pero fundamentalmente ser conscientes, de los peligros al acecho:

    El tráfico, muchos gatos rápidamente se dan cuenta del peligro de los vehículos, pero qué pasa si se asusta o si está concentrado cazando o jugando.

    Puede haber carnívoros en el exterior que tengan el gato en su menú.

    Podría quedar encerrado en algún lugar por error o comer químicos o venenos para ratas en los jardines, el gato es cuidadoso y no come todo lo que encuentra, pero puede comer una rata envenenada.

    Tengamos en cuenta las abejas, avispas, serpientes, que pueden morderlo o picarlo y pueden tener un shock anafiláctico y morir. O las plantas que son venenosas para gatos y se encuentran fácilmente en jardines.

    Si dejamos el gato que salga al exterior, debemos asumir la responsabilidad, esto significa buscarlo cuando no vuelva a casa como suele hacerlo, él podría estar en un grave peligro y necesitar ayuda.

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