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La importancia de la vacunación

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Últimamente se ha cuestionado a través de diversos medios la utilización de las vacunas sobretodo en los humanos, lo que ha llevado a muchos dueños a aplicar erróneamente el mismo criterio con sus mascotas. La vacunación es una herramienta que poseemos los médicos para ayudar a nuestros pacientes a estar mejor preparados para enfrentar ciertas enfermedades en particular, este estado de resistencia es conocido como inmunidad.

Existen dos tipos de inmunidad, una conocida como innata y la otra adquiri- da. La inmunidad innata es la primera línea de defensa frente a agentes extraños al organismo y responde inmediatamente, pero es inespecí ca esto quiere decir a que no reconoce individualmente estos agentes extraños. En cambio, la inmunidad adquirida es específica y tiene memoria, en otras palabras, es capaz de identificar particularmente cada elemento que represente un riesgo para nuestro organismo. Esta inmunidad adquirida se subdivide a su vez en inmunidad natural (se adquiere a través de la madre o a tra- vés de infecciones a las que el organismo esté expuesto) y la inmunidad arti cial, que es la cual podemos estimular a través del uso de vacunas.

Existen múltiples factores que pueden disminuir el estado inmune de nuestra mascota, entre ellos se encuentran:

enfermedades genéticas que
produzcan inmunosupresión,
trastornos nutricionales, enfermedades endocrinas,
stress, enfermedades cróni-
cas in amatorias, neoplasias
(cáncer), el uso de ciertos me- dicamentos, etc. Además, las
edades en que nuestros gatos
se encuentran más vulnerables es cuando son gatitos muy jóvenes o cuando ya tie- nen más de 8 años de edad.

Como existen tantas cosas que pueden afectar el sistema inmunitario de nuestros gatos, debemos ser capaces de fortalecerlo de todas las maneras posibles, una de ellas es la vacunación.

En Sudamérica existen tres vacunas disponibles para su uso en gatos:

1) Vacuna triple felina: protege frente a tres enfermedades infecciosas: panleucopenia viral, rinotraqueitis viral y calicivirus felino. La panleucopenia es una enfermedad producida por un virus que causa principalmente diarréas en los gatitos jóvenes, lo que puede llegar a provocar incluso la muerte si no son tratadas oportunamente. La rinotraqueitis es aquella enfermedad que produce estornudos, secreción nasal, secreción ocular, úlceras oculares, fiebre y malestar general. El calicivirus felino produce principalmente la aparición de gingivitis y úlceras bucales y en varias oportunidades puede actuar en concomitancia con la enfer- medad anterior.

Esta es la vacuna más importante para los gatitos, a mi parecer, ya que protege contra enfermedades que son altamente contagiosas. Lo ideal es comenzar a poner esta vacuna cuando nuestras mascotas son jóvenes, es decir gatitos de 2-3 meses de edad, ya que pueden enfermarse siendo muy pequeñitos. Necesita colocarse también al menos un refuerzo, o sea se debe repetir la inyección de esta vacuna un mes después de la primera para lograr el estado inmunitario adecuado para estas enfermedades.

Luego debe continuarse repitiendo una vez al año.

2) Vacuna antirábica: esta vacuna es primordial porque ayuda a proteger a nuestros animales y a nosotros contra una enfermedad que no tiene tratamiento por lo cual la prevención se vuelve doblemente relevante. Se transmite a través de mordeduras o arañazos, incluso por vía aerógena. Debe colocarse una vez al año, pero esto puede variar según la legislación interna de cada país.

3) Vacuna de leucemia viral felina: la leucemia viral es una enfermedad altamente prevalente en nuestros países. Principalmente esta aflicción induce el crecimiento de tumores en distintas partes del cuerpo y también provoca una inmunosupresión en el organismo. Para colocar esta vacuna es necesario descartar que el paciente tenga ya la enfermedad, por lo cual es indispensable que sea testeado previamente. También se repite sólo una vez al año y está indicada sobretodo para aquellos gatitos que tengan contacto con el exterior y otros felinos.

Que el paciente esté vacunado no significa que nunca vaya a sufrir de estas enfermedades, si no que en caso de que se contagiara garantiza que nuestro gato pueda defenderse mejor frente a estos agentes y por lo tanto la afección no los afectaría o los afectaría en mucho menor grado que un paciente que no esté inmunizado. Por eso es tan importante, sobretodo en nuestros pacientes que muchas veces los adoptamos o recogemos en la calle y desconocemos absolutamente si tuvieron una madre que pudo traspasarles sus defensas.

Cabe señalar que invariablemente las vacunas deben ser colocadas por médicos veterinarios que puedan revisar previamente al paciente, sepan como colocarlas, dónde colocarlas y aseguren que los productos a inocular mantengan su cadena de frío. Por ningún motivo recomiendo inyectar una vacuna a un gato que esté cursando alguna dolencia en ese momento, ya que la vacuna puede no ser lo efectiva que debiera o incluso llegar a enfermar a nuestra mascota.

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